Afrontamiento positivo del confinamiento

Afrontamiento positivo del confinamiento

Ejercicio en familia en casa

Los estudios realizados durante esta pandemia (COVID 19) han demostrado que la salud mental de las personas se ha visto afectada, incrementando los niveles de ansiedad y estrés.

Ha sido común en las diferentes pandemias por las que ha pasado la humanidad, el miedo a la muerte, sentimientos de soledad, tristeza e irritabilidad.

Como medida de prevención ante el COVID 19, se optó por el confinamiento, principalmente de los menores de edad y de los adultos mayores, situación que en las personas genera emociones negativas como la ansiedad, la depresión y la incertidumbre, además de las anteriormente mencionadas.

El confinamiento ha ocasionado cambios en las rutinas de vida, además de cambios drásticos negativos a muchas personas como perder el empleo, decisiones que ha tocado aplazar, privación de estar en contacto con las personas queridas, asilamiento social, en el caso de los menores de edad, el estar encerrados los priva de la socialización con sus amigos, de sus actividades físicas y deportivas lo puede incrementar el tiempo de exposición a los video juegos, en el caso del adulto mayor, es bien sabido que el apoyo social es indispensable para incrementar la oxitocina (conocida como la hormona del amor), indispensable para nuestro bienestar, el confinamiento y aislamiento, evita el contacto físico, necesario para que esto se dé, además, algunos de ellos, sienten que pierden autonomía para decidir sobre ellos mismos, haciéndolos sentir débiles ante la sociedad.

Consecuencias de un afrontamiento inadecuado del confinamiento:

Todo lo anterior, ocasiona la activación de la amígdala ubicada en nuestro cerebro haciendo que nuestro cuerpo se prepare para la huida, bloqueo o ataque; pasando por todos los estados del cambio: de esta manera, es normal que en un principio, nos sintamos irritables, con muchos deseos de salir, volver a nuestra rutina, nos sintamos desubicados, creamos que lo que pasa es mentira como si estuviéramos en un estado de negación, luego podemos sentir depresión, no querer relacionarnos, ensimismados o por el contrario, nos invada el enojo y terminamos entrando en conflicto con las personas que estamos conviviendo, se presentan sentimientos como la desesperanza y el miedo, bajo todo esto, nuestro instinto de supervivencia hace que en nuestro organismo se libere grandes cantidades de adrenalina, cortisol y noradrenalina, que si bien en un primer momento nos son útiles para enfrentar la situación adversa, el tener grandes cantidades de estas hormonas en nuestro organismo, hace que nuestro cerebro no tenga el suficiente oxígeno para pensar con claridad, ver diferentes opciones, mantener la serenidad ante un conflicto, ser más tolerantes y podernos adaptar a la realidad nueva, el sistema inmune se ve afectado, bajando las defensas del cuerpo, por lo que es más fácil que seamos presa de cualquier enfermedad.

¿Cómo se puede hacer un manejo positivo del confinamiento?

Nuestra capacidad de resiliencia es una fortaleza que podemos desarrollar y que nos permites adaptarnos a los diferentes imprevistos de la vida de una manera positiva, saliendo fortalecidos de toda circunstancia adversa.

Una de las formas de potenciar la resiliencia es nuestra forma de pensar e interpretar la realidad que vivimos, pasando de un pensamiento negativo o limitante como: “esto es lo peor que no puede pasar”, “de esta no se va a salvar nadie”, “es un castigo de Dios”, a tener pensamientos más positivos y potenciadores, como: “de toda adversidad, hay un aprendizaje”, “qué de positivo puedo sacar de todo esto”, “las personas con las que estoy conviviendo en este momento son mi único apoyo en este momento, cómo puedo tener una buena convivencia con ellos?”.

Cuando los pensamientos cambian de negativos a positivos, se activa nuestro sistema prefrontal del cerebro, que es el encargado de ver las diferentes alternativas de acción y de tomar decisiones, al mismo tiempo se liberan en nosotros las hormonas positivas que nos permiten creer en nosotros mismos (serotonina), tener la motivación suficiente para hacer cosas diferentes (endorfinas), conectarnos con los demás de manera positiva (oxitocina) y aprender de la situación (DHEA).

Siendo esta realidad una situación nueva para todos nosotros, se ha evidenciado la capacidad de resiliencia que tenemos los seres humanos, muchas personas han logrado salir de la queja (rol de víctimas) y han asumido la responsabilidad de su bienestar, evidenciándose fortalezas como la compasión, la generosidad, la creatividad, entre otras.

Esto demuestra que el bienestar está en nuestras manos, sin importar nivel sociocultural, género o raza. Desde la definición de felicidad planteada por la psicología positiva después de estudiar e investigar los factores determinantes en esta, se evidenció que, aunque tenemos un 40% de incidencia genética, el 40% depende de nuestra voluntad y solo el 10% depende de las circunstancias externas, es por esto que he encontrado adultos mayores, que en confinamiento su felicidad no se ha visto afectada, han sabido aprovechar su tiempo leyendo libros que tenían empezados, escribiendo, y otros, por ejemplo mi padre, se han divertido aprendiendo a manejar el Internet, siguen su rutina de ejercicios, conversan con sus amigos por teléfono o por video llamadas, buscan en que mantenerse ocupados y sentirse productivos.

Para un manejo positivo de un confinamiento es importante que las personas tengan una rutina diaria, como en su vida normal, es decir: organizar una agenda de actividades, que nos mantenga ocupados y nos sintamos productivos, es recomendable levantarse temprano, a la misma hora que se acostumbraba para ir al trabajo, incorporar en su agenda, el tiempo de preparación de alimentos, de hacer ejercicio, el tiempo de compartir con los hijos y en familia.

Para un adecuado funcionamiento del cerebro es indispensable el ejercicio físico, esto permitirá que la amígdala se desactive y activar el sistema prefrontal, además que facilita la reducción de la adrenalina, el cortisol y la noradrenalina, hormonas que en gran cantidad en nuestro organismo se vuelven tóxicas convirtiendo al cuerpo vulnerable frente alguna enfermedad además de volvernos irritables e intolerantes.  

Organizar un espacio en la casa privado, para leer o estar a solas, conversar en familia para que se respeten estos espacios, ya sea para laborar o simplemente para oxigenarnos un poco reflexionando, descansando o haciendo algo que nos guste. Con relación a los menores de edad, es importante que sigan su rutina como si estuvieran en el colegio, teniendo espacios para hacer actividades lúdicas, la disciplina en estos casos es muy importante, con relación a una rutina diaria y organizada.

El confinamiento también es una oportunidad para ser creativos: aprender a sacarle gusto a la cocina con preparaciones nuevas y novedosas, compartir más en familia haciendo actividades diferentes a las usuales, conocer más a nuestros hijos, conversar más con la pareja, aprender a valorar lo que tenemos y a quienes tenemos a nuestro lado, idearnos la forma de hacer diferente lo que hacemos, etc.

¡TODA SITUACIÓN NUEVA PODEMOS CONVERTIRLA EN UN INFIERNO O EN UN CIELO, TODO DEPENDE DE COMO LA MIREMOS!

Por:
Adriana María Bernal M.
Psicóloga, experta en psicología positiva, resiliencia y gestión emocional.
Coach Ontológica.

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